Formación Permanente

PROMOCIONAR UNA PERFECCIÓN HUMANA SANTIFICANTE

No somos ángeles. Dios nos quiere santos como humanos. Y la santidad del Religioso pasa por conseguir la mejor perfección humana posible. Rehuirlo o no pretenderlo es menospreciar las capacidades humanas que Dios nos ha dado, con las que tenemos que encarnar  y hacer vida nuestra condición de cristianos especialmente consagrados como seguidores incondicionales de Cristo.

De ahí necesariamente tiene que derivarse un esfuerzo por adquirir la más perfecta maduréz personal cristiana, con la más adecuada formación religiosa y la más sensata actuaíón humana.

Madurez personal que implica desarrollar la inteligencia, formar la voluntad y ordenar debidamente los sentimientos…

Eso implica estar en continuo crecimiento formativo en todo lo humano que afecte a la vida personal, comunitaria y eclesial en nuestra condición de Religiosos.

!Un Religioso debe estar en proceso continuo de formación permanente en ese estudio inacabado de asimilar la Verdad de Dios, la Personalidad y la obra de Jesucristo, la misión de la Iglesia, y cuanto afecte a la vida moral cristiana y al desarrollo creciente de toda la vida espiritual que perfecciona, santifica y ayuda a santificar a los demás!

Extraído de: “RELIGIOSOS EN JESUCRISTO Y CON JESUCRISTO” autor :Jesus Dominguez Sanabria